Dos esculturas para la pasarela: Orquídea y Nalúa

El pasado abril tuve el honor de participar en el desfile de KIORI de De Los Aires, una colección de contrastes en la que pasan de la fusión de culturas a darle el espacio que les corresponde a cada una. En esta ocasión colaboré con dos piezas artesanales elaboradas íntegramente en mi taller: Orquídea y Nalúa.

Ambas creaciones fueron diseñadas para dialogar con la silueta y el movimiento, funcionando como volúmenes escultóricos que se funden con el cuerpo y la prenda. Están confeccionadas sobre tul y estructuradas con alambre, dos materiales que me permiten jugar con la ligereza y la tensión, y que forman parte habitual de mi lenguaje como artesana del bordado en el aire. Ha sido todo un reto incorporar tanto el tul como el alambre y ha abierto todo un mundo de posibilidades ante mi.

Orquídea

Orquídea, la pieza dorada, nace de la observación de las formas vegetales. Su estructura recuerda a una flor abierta o una rama que se expande, enmarcando el torso de la modelo con una red de nervios brillantes que captan la luz y multiplican el efecto visual. Es una pieza que habla de la delicadeza y la fuerza que conviven en la naturaleza. Trabajada con soutache dorado y cristal checo color oro viejo sobre tul negro, supuso un gran reto ya que esta bordada directamente sobre tul, cosa que nunca había echo.

Nalúa

Nalúa, en cambio, nos sumerge en un universo más oscuro y onírico. Con forma de corazón invertido, esta pieza negra trabaja el contraste entre opacidad y transparencia, e incorpora múltiples bordados manuales que juegan con el relieve y el ritmo. Su forma también recuerda a la luna y su rocío nocturno que todo lo cubre e ilumina, una protección hecha de belleza y misterio. Esta pieza, al contrario que la Orquídea, el bordado está realizado siguiendo la técnica del bordado al aire y aplicadas sobre una base tul y alambre. Mezcla de color negro y claro de luna para resaltar la belleza de la luna y su luz que todo lo cubre.

Trabajar en estas piezas fue un reto y un placer. Supuso salir del espacio del cuerpo estático y pensar en cómo se comporta el bordado cuando se mueve, cuando respira, cuando desfila. Agradezco enormemente la confianza del equipo de De Los Aires y el cuidado con el que trataron cada detalle de este desfile.

Orquídea y Nalúa ya volaron, pero dejan una huella profunda en mi camino creativo.

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